¿Es normal la agresividad entre hermanos?

 

Rivalidades, envidias, celos y traición han constituido episodios míticos y reales que han regido la vida de los hermanos a través de los siglos. Pero, ¿es un mito la agresión entre hermanos? Esto es una realidad que se presenta todos los días y en muchas familias: "Las relaciones más agresivas e incluso destructivas pueden darse entre hermanos; en contraparte estas relaciones cuando son maduras y se han edificado en un ambiente sano y equilibrado pueden ser fraternas".

"Los hermanos son aliados y cómplices en todo, porque estas relaciones en la infancia son más íntimas que entre los propios padres, pero contrariamente, hemos encontrado que uno de los factores de mayor agresión intrafamiliar, también se presenta entre hermanos, incluso con mayor frecuencia que la violencia de padres a hijos o entre cónyuges".

Es "común" escuchar que los padres de familia comenten frases como "se la viven pelando": "La rivalidad entre hermanos es tan natural como inevitable, porque en este vínculo afectivo habitan sentimientos agresivos y amorosos, pero tienen su función: los seres humanos comenzamos a facilitarnos el proceso de sociabilización y la rivalidad generalmente se supera cuando llega la adultez dando paso una mayor unión y una relación de amistad".

Los celos entre hermanos son comprensivos porque el par representa una amenaza por el temor a perder los afectos con los padres: "Los niños sienten que sus padres son de su propiedad y se frustran cuando poco a poco renuncian a ello por la presencia de un hermano. En una relación sana este proceso se asimilará; sin embargo, en ocasiones esta rivalidad o celotipia puede generar agresividad que se manifestará desde la infancia, y por ende, se acentuará durante la adolescencia y podría recrudecerse en la adultez."

Por desgracia, algunos padres de familia fomentan de manera, quizá inconscientemente, la rivalidad derivada, por ejemplo, al dar la preferencia a uno de los hermanos: "Si esta conducta es constante puede generar resentimientos en el otro hermano, ocasionando situaciones agresivas que pueden ser verbales e incluso físicas. Por lo tanto, si se traslada este cuadro a la adolescencia se tendrá una relación entre hermanos sumamente hostil. Esto sería el origen de las traiciones, de los odios y rencores que en ocasiones son insuperables".

"La tarea de los padres debe ser fomentar el compartir y no el competir, además de aprender a respetar las diferencias entre uno u otro y evitar comparaciones entre ellos, ya que cada uno tiene sus tiempos, predilecciones y deseos particulares. No obstante, si no se logra este equilibrio y las cosas se salen de control, sería necesario acudir con un especialista en la materia que ayude a la familia a encontrar las soluciones de los conflictos entre hermanos".

Muchas veces los niños que son agresivos con sus hermanos, padres o compañeros cuentan con un problema. Tanto la violencia física como emocional es algo que se tendría que enseñar a los niños con el ejemplo, ya  que nunca son comportamiento correctos, si estos comportamientos se hacen permanentes y peligrosos habrá que buscar ayuda psicológica.
Lo primero que debemos plantearnos es acerca de nuestras relaciones con ellos. Si repitiendo las pautas educativasque se usaron con nosotros, estamos aplicando la violencia física o verbal, el desprecio o el silencio, los castigos con el argumento de que somos adultos y por ello tenemos la autoridad y el derecho a imponernos por la fuerza, no debemos asombrarnos si nuestros hijos copian y usan la violencia, la burla o la imposición sobre los que son más débiles.
No se le debe hacer a un niño lo que no se le debe hacer a un adulto. Si alguno de nuestros hijos es agresivoy percibimos que estamos transmitiéndole este modelo podemos cambiar por su bien y por el nuestro.
Podemos mejorar la relación familiar con ayuda de un médico especialista. Si no es así necesitamos entender de donde sale esa agresividad de nuestro hijo, en especial si es explosiva, violenta y se hace en forma reiterada, puede pasar que tenga un problema en la escuela, en la familia o en el ámbito social que no conozcamos y que al niño esté llevándolo a una situación insoportable.
Puede que padezca de algún trastorno de salud físico o mental que requiere atención psicológica y hasta medicación. Antecomportamientos violentos y agresivos, es conveniente consultar con un psicólogo respetuoso que pueda ayudarnos y aconsejarnos.

Debemos preocuparnos también si el niño es excesivamente temerario. A partir de cierta edad ya deben ser capaces de valorar los riesgos físicos de sus actos y  a no hacer caso omiso a ellos puede ser causado por algún problema psicológico, además si se causa daño a sí mismo o comete acciones delictivas o cuasidelictivas.

Hermanos: ventajas e inconvenientes de la diferencia de edad.
¿Qué es mejor, tener los hijos muy seguidos o esperar?

Hoy en día podemos planificar cuántos hijos queremos tener e incluso cuál va a ser la diferencia de edad entre ellos. Mientras que hay parejas que prefieren tener a sus hijos muy seguidos para concentrar, en pocos años, la tarea de sacarlos adelante y que ambos sean compañeros de juegos, otros prefieren que la diferencia de edad sea mayor para disfrutar de cada hijo por separado y prolongar por más tiempo la presencia de un bebé en la familia.

La experiencia del primer hijo suele marcar el momento de la llegada del segundo, aunque en la búsqueda de un segundo bebé entran en juego otros condicionantes y suele valorarse con cuidado la situación económica, laboral, social, familiar y de pareja. Además, la llegada del segundo bebé también exige una nueva organización de las rutinas y de los roles cotidianos no sólo para los papás, sino también para el niño que ve llegar al hermanito.
La diferencia de edad entre los hermanos afecta a la organización y a las relaciones familiares. En función de lo que hayan decidido como pareja y como padres, tener en cuenta la diferencia de edad entre sus hijos es fundamental para preparar al mayor y para organizar sus vidas en función de la crianza.

Hijos muy seguidos: con 1 o 2 años de diferencia.
Ventajas. Tu hijo se adaptará bien a la llegada de su hermano. Podrás ofrecerle explicaciones sencillas, ya que los bebés perciben intuitivamente las situaciones, aunque necesitan de la palabra de mamá y papá para comprenderlas.
Cuando el menor cumpla un año ya estará en condiciones de interactuar en el juego y ambos serán compañeros inseparables gracias a la cercanía de edad. Existen menos posibilidades de que surjan celos entre ellos.
Como padres podrán concentrar la labor de criar a los hijos en una etapa determinada de sus vidas y optimizar los recursos.

Inconvenientes. La dedicación a los hijos y el trabajo durante la primera etapa de su crianza será más intenso.  Posiblemente, estén los dos con pañales, pecho y biberón o biberón y papillas, ambos necesiten carrito de paseo y no tengan manos suficientes para atenderles a dos. Multiplicar por dos o por tres las necesidades de un niño pequeño puede ser agotador y el cansancio mucho mayor. No obstante, este inconveniente muchas parejas lo ven como ventaja porque después, cuando los niños adquieren autonomía, los padres ganan también en independencia.

Distancia media: con 3 o 4 años de diferencia.
La diferencia de edad de 3 años o un poco más es la más habitual. Corresponde a las parejas que deciden ir a por el segundo bebé, cuando ven que su hijo ya parece un niño.
Ventajas. El mayor puede tener un papel en la crianza del recién llegado a la familia y, como la diferencia de edad no es grande, aún pueden sentirse amigos y compañeros de juego, sobre todo, durante la primera infancia.
Los padres disponen de la posibilidad de disfrutar de su segundo bebé con tiempo y tranquilidad, debido a que su hijo mayor es cada vez más autónomo e independiente.

Inconvenientes. Las preguntas e inquietudes de tu hijo respecto al bebé en camino serán más notables, lo mismo que las explicaciones y la atención que deberás ir dándole a lo largo del embarazo. Cuando el bebé haya nacido, tu papel es fundamental para que los celos inevitables no entorpezcan su relación y pueda superarlos con naturalidad. Conviene invitar al hijo mayor a cuidar del bebé, protegerle y calmarle cuando lo necesite. Si consigues que se implique en el cuidado de ese nuevo integrante de la familia, cuando crezca, encontrará un amigo.

Largo recorrido: con 5 años o más de diferencia.
Ventajas. Permite a la pareja disfrutar de su nuevo bebé como si fuera el primero, desde una perspectiva de madurez y confianza que sólo da la experiencia de haber sido padres antes. Por otra parte, cuando la diferencia es de 5 años o más, tu primer hijo disfrutará durante más tiempo de la vida de hijo único y estará en condiciones de comprender mejor su llegada. El mayor con varios años de diferencia se convierte, a menudo, en el protector del hermano pequeño y le sirve de guía y apoyo.

Inconvenientes. La pareja tiene que volver a empezar y renunciar a la libertad e independencia que, hasta ahora, ya les concedía la edad de su hijo mayor. Respecto a vuestro hijo, cuando la diferencia de edad es grande, ante la llegada del recién nacido conviene que estén atentos a sus posibles crisis de identidad. Procura no cambiarle de habitación y, si es posible, evita que la comparta con el bebé. Debido a la diferencia de edad, apenas compartirán juegos. El mayor corre el riesgo de sufrir una crisis de identidad y el pequeño de ser el mimado de la familia.

Tomado de:
creceroperecer.com
guiainfantil.com