Nutrición: Dieta de un niño en edad preescolar

 

La dieta para los niños en edad preescolar está diseñada para promover un adecuado crecimiento y desarrollo. Esta dieta se debe adaptar a cada niño, teniendo en cuenta las preferencias y necesidades individuales; en la medida que el consumo de alimentos sea variado, es decir, a mayor grupo de alimentos que se incluyan en la alimentación del niño, se puede asegurar que se cumple con las recomendaciones nutricionales para cada edad.

Hay reglas que siempre se deben tener en cuenta: Pensar que los niños prefieren emplear utensilios pequeños (pocillos, platos, vasos, cubiertos), ya que son más familiares y fáciles de utilizar.
Se deben servir porciones de acuerdo con la edad y el apetito de cada niño. Las cantidades pequeñas, a veces reforzadas (cuando sea necesario), son más adecuadas para los niños que las porciones grandes.
Diariamente se deben servir tres comidas y dos o tres raciones nutritivas entre las comidas, las cuales deben planearse cuidadosamente para que no hagan interferencia con el apetito para la siguiente comida y deben tenerse en cuenta dentro del plan de alimentación requerida por el niño.
No se debe olvidar que la mayoría de los niños no toleran el consumo de alimentos muy sazonados o que contengan mucha grasa; generalmente prefieren sabores suaves y preparaciones simples, blandas y fáciles de masticar.
Con relación a la temperatura de los alimentos, los niños aceptan temperaturas moderadas mejor que aquellas muy calientes o muy frías.
Es muy importante agregar alimentos nuevos a la lista de aquellos que el niño ya conoce, pero esto debe hacerse gradual y lentamente; se sugiere acompañar el alimento nuevo con otro que ya se conoce y acepta.
Los niños en edad preescolar todavía están desarrollando su capacidad de masticación y deglución y ocasionalmente se ofuscan con algunos alimentos o se ahogan con ellos; por lo tanto se deben evitar trozos grandes, crispetas, confites, chicles y otros productos como nueces o maní. Los niños siempre deben ser motivados a comer, no deben ser obligados; nunca se deben utilizar los alimentos como premio o castigo.

Un ejemplo de menú puede ser el siguiente:
Desayuno: Un vaso de leche pequeño, medio pocillo de cereal y una fruta picada; o cambiar por una colada de avena o maizena y una galleta con mantequilla. (siempre una bebida con leche o incluir una porción de queso o huevo).
Media mañana: Jugo de fruta y galletas.
Almuerzo: Un vaso de leche, carne (una tajada pequeña molida o picada), ensalada, arroz y tajada de maduro, un plato pequeño de sopa de verduras con papa picada, como postre puede ser algo dulce como el bocadillo o una porción de torta.
Algo: Una porción de flan de vainilla o chocolate y galleta.
Comida: Un vaso de leche, una porción de pollo desmechado, papas asadas o fritas, arvejas y una porción de fruta.
Merienda: Una bebida con leche: malteada o bebida de chocolate o un vaso de leche con galletas.

Hay que tener siempre en cuenta los gustos y preferencias del niño, al igual que el horario para ir a dormir; si éste no permite incluir la merienda, los alimentos se pueden dar en otra de las comidas del día. El horario de la distribución de los alimentos puede variar las preparaciones; éstas deberán ser, además de nutritivas, agradables y atractivas.

Tomado de: Revista “Nuestros Hijos” N°4