El niño feliz

 

La respuesta más generalizada entre los padres cuando les pregunto el objetivo que tienen con su hijo es QUE MI HIJO SEA FELIZ.

La felicidad es un estado que andamos buscando quizá toda la vida, pero es en la infancia cuando mejor podemos sentar las bases para que se produzca. Ojo!, porque esto lleva a la conclusión de que somos los adultos que nos relacionamos con el niño (en especial los padres) los responsables , es así, pero por favor ¡Sin culpas!.
Antes de que pasemos al siguiente punto, convéncete de que la educación contempla el término imperfección luego tú tienes derecho a equivocarte sin que suponga una catástrofe, simplemente párate y piensa: cómo puedes mejorar tu actuación la próxima vez; ah! No te olvides decirle a tu hijo que te has equivocado. Te aseguro que pensar y hacerlo así es muy tranquilizador y como consecuencia serás más eficaz en el desarrollo de tu rol de padre/madre.

Volvamos al deseo de que mi hijo sea feliz cuando intentó hacer con ellos una definición de lo que nos acerca al ansiado estado de la felicidad. Puede que de entrada no compartamos algunos criterios pero las experiencias vividas cuando se ponen “manos a la obra” les llevan a concluir que efectivamente la felicidad de los hijos está íntimamente ligada a la siguiente reflexión:

No hay fórmulas mágicas para que tu hijo sea feliz, pero si puedes aumentar las probabilidades de que se sienta así si tienes en cuenta los siguientes puntos que he querido definirte yendo de lo más general a lo más concreto:

Para que un niño sea feliz, tiene que sentirse seguro
Para que un niño se sienta seguro, tiene que tener límites.
Para que un niño tenga límites, hay que saber decirle que no y mantenerlo.
Para que entienda el “no”, tienes que permitirle experiencias donde no siempre logre lo que desee y/o lograrlo suponga esfuerzo.
Aprenderá a manejar sus frustraciones y por tanto a canalizar su agresividad y ansiedad.

Para que un niño sea feliz, ha de sentirse querido.
Para que un niño se sienta querido tienes que contárselo y demostrárselo.
Dale besos y abrazos, dile que le quieres y lo especial que es para ti.

Para que un niño sea feliz, tienes que trabajar su autoestima.
Para que un niño tenga autoestima tiene que sentirse protegido, querido y valorado.
Para que un niño se sienta valorado, tienes que atenderlo y escucharlo.
Para que se sienta atendido, tienes que pasar tiempo con él.

Para que un niño sea feliz, tienes que devolverle una imagen competente de sí mismo.
Para que se sienta competente, tienes que favorecer y premiar sus logros.
Para que un niño tenga logros, tienes que asignarle responsabilidades que pueda cumplir.

En resumen: para que tu hijo sea un niño feliz debe sentirse protegido, querido y valorado.

Escrito por:
Rocio Ramos Paúl Salto - Supernanny
http://www.rocioramos-paul.com/

Fotografías tomadas de

ministeriodelmenoradventista.blogspot.com
lacanciondelcolibri.com